El “buen uso” de la tecnología, clave del “nuevo capitalismo” Leave a comment

El Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés) ha celebrado estos días su tradicional encuentro anual de líderes mundiales, marcado por su 50 aniversario. Una celebración en la que ha reforzado su compromiso de empujar hacia una ‘reforma’ del capitalismo, virando el sistema actual hacia otro más sostenible, equitativo y justo. “Somos muchos los que hemos visto que esta forma de capitalismo ya no es sostenible”, afirmó Klaus Schwab, fundador y presidente ejecutivo de WEF, en una misiva el pasado mes de diciembre.

“El capitalismo ha descuidado el hecho de que una empresa es un organismo social además de un ente con fines de lucro. Esto, sumado a la presión del sector financiero para la obtención de resultados a corto plazo, ha hecho que el capitalismo esté cada vez más desconectado de la economía real”, aseveraba. De este modo, definía las directrices del ‘stakeholder capitalism’, un modelo económico en el que el objetivo de las compañías no solo responde ante sus accionistas sino hacia toda la sociedad.

Esta tendencia autocrítica del capitalismo parece irreversible, más ante la creciente exigencia de la sociedad de combatir el cambio climático y buscar una mayor sostenibilidad. Como explica Ramón Pueyo, socio responsable de Sostenibilidad de KPMG en España, “cuando dentro de diez o veinte años miremos atrás nos daremos cuenta de que estamos al principio de una transformación profunda de los modelos de producción y de consumo de nuestras economías. Una transformación que, como estamos viendo ya, requiere que los empresarios y directivos estén persuadidos de la importancia del medioambiente y el propósito de su compañía desde la convicción, la conveniencia o la coacción”.

Para aterrizar este compromiso y propósito de enmienda en medidas concretas, el Foro Económico Mundial ha desarrollado siete grandes temáticas, que marcarán la agenda a nivel mundial a lo largo del 2020 en la búsqueda de la consecución de un capitalismo más consciente, sostenible y cohesionado. Una de ella, es la tecnología o mejor dicho, el uso que se haga de la misma.

Orientar el desarrollo tecnológico hacia el bien

En la próxima década seremos testigos de una revolución todavía mayor en materia de tecnología y digitalización de la mano de las redes 5G, la aplicación extensiva de la inteligencia artificial y la automatización a numerosas funciones y trabajos o las capacidades de procesamiento de la computación cuántica. El desarrollo tecnológico que ha vivido la humanidad en el último lustro ha sido revolucionario y la velocidad de la innovación permite prever que solo hemos asistido al comienzo de una nueva era para la humanidad en la que iremos superando límites que ahora apenas podemos anticipar.

Vivir en un mundo totalmente conectado, no obstante, plantea dilemas éticos que es imprescindible abordar desde el principio. Por ello, es también uno de los grandes asuntos que se están tratando en Davos.

Los riesgos más inmediatos y que es más urgente regular y atajar de forma consensuada tienen que ver aspectos como la privacidad, los sesgos en el desarrollo de modelos de inteligencia artificial o el impacto en el mercado laboral de la sustitución de funciones por robots.

Dos visiones divergentes de esta cuestión han sido las que han expresado el CEO del gigante tecnológico chino Huawei, Ren Zhengfei y el historiador Yuval Noah Harari (autor, entre otros, de Sapiens). “Cuando recopilas una gran cantidad de datos de la gente, llegas a conocerles mejor que ellos mismos. ¿Estamos en un momento en el que las empresas y los Gobiernos pueden hackear a millones de personas?”, se ha preguntado Harari. El CEO de Huawei, sin embargo, ha mostrado una visión más optimista y confiada del futuro. “Creo que ante las nuevas tecnologías la humanidad será capaz de usarlas para el beneficio recíproco. La mayoría de la gente aspira a tener una buena calidad de vida”.

Fuente: Automática e Instrumentación

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